miércoles, 2 de mayo de 2007

Carretera y manta

Salidos, por fin, de Estocolmo, pudimos contemplar la Suecia profunda, de las granjas y los grandes bosques. El hacer un viaje así en coche le da a uno la oportunidad de ver muchos pueblos y paisajes realmente poco usuales, altamente recomendable para el que quiera ver algo de Suecia fuera de lo que se ve normalmente como viajero ocasional.

Pese a no parar demasiado en estas ciudades por lo largo del viaje, se puede ver a medio camino entre Estocolmo y Copenhague un paisaje lleno de bosques espesos en los que nos sorprende cualquier forma de agua de vez en cuando. Sobre todo el gran lago (salado, se desveló la pregunta existencial) en el centro del país, el Vättern, que pese a su curioso nombre resulta la mayor cantidad de agua junta (excluyendo el mar, claro) que he visto en mi vida.

El paisaje transcurre entre pueblos tranquilos donde nunca pasa nada y pequeñas granjas, centradas en la ganadería y en la madera, por lo difícil que es el cultivo en esas tierras. También hay alguna ciudad intermedia entre pueblo y capital, (Linköping, Jonköping y Norrkoping, que poca originalidad en los nombres) pero lo normal era estar rodeado de bosques donde no se ve mas allá que el segundo o tercer árbol. Allí tenían que vivir los vikingos con sus cuernos y sus mujeres con trenzas rubias y ojos azules, pero me vuelvo a ir al siglo XV. Como cosa curiosa, la leña en estaciones de servicio se vende a unas 20 coronas (2 euros y algo) el paquete de 5 kilos.

Finalmente, al sur y cuando toda Suecia se encuentra a espaldas de uno, aparece una maravilla arquitectónica-ingenieril, (para que no se me enfade ningún gremio) el puente mas largo que haya visto yo también en mi vida. Sus casi ocho kilómetros unen Dinamarca y Suecia dejando su ya casi inexistente frontera justo en medio del puente. Realmente bonito de ver para aerotrastornados y arquitectos recalcitrantes.

Pasar dicho estrecho de Oresund (o Øresundsbron como dirían los lugareños) es toda una experiencia, y ver las diferencias que unos cuantos kilómetros de mar pueden originar, otra aun más grande, pero eso va para el siguiente post.

lunes, 30 de abril de 2007

La Suède me prends à la rigolade

Anda que si estais en Estocolmo el 25 de mayo y os perdeis a Julio Iglesias en su Romantic Classics Tour...

No sabía que el ‘me va, me va, me va, me va, me va' hubiera llegado tan lejos, o por lo menos, tan al norte.

Cleaner than water

Uno de esos lugares adorados por los puestos en el noble arte del Vodka y aun más los especializados en la prestigiosa marca Absolut, es el Stockholm Ice Bar Cafe. Aprovechando la ocasión de visitar la ciudad, pasamos por dicho bar y ciertamente nadie quedó defraudado.

Este bar esta insertado en el Ice Hotel de Estocolmo que no es, como pensamos al principio, el famoso hotel hecho entero de hielo (el cual, si mi riqueza me lo permite algún día, visitaré). Para entrar hay que hacer reserva previa y solo se puede estar en el alrededor de una hora por la alta demanda, pero merece la pena vestirte de esquimal para beber tan gustosa bebida completamente rodeado de hielo.

El bar tiene paredes, estanterías, asientos, barra, vasos y televisión de hielo, y solo se sirve Absolut Vodka mezclado con cualquier tipo de sirope y aditivos (hasta unos 20 cócteles). El paraíso para más de uno que conozco y realmente digno de ver para el resto.

Este bar fue el primero de los muchos que se están prodigando por el mundo, visto el filón los hay ya en zonas muy cálidas. Todo el agua con la que estaba hecho el bar venia de no se que río del norte de Suecia, no sería de extrañar que fuera agua del grifo.

Es uno de los pocos lugares donde puedes beber y comerte el vaso, congelarte tipo Han Solo en el Retorno del Jedi, refrescarte el culo al sentarte, ver la tele en una pared de hielo (realmente era un proyector enfocado a una pared de hielo opaco) o charlar amigablemente apoyado en una barra que se derrite si le soplas o se desconcha si le rascas, muy divertido.

viernes, 27 de abril de 2007

De retour

Se desvela aquí el gran misterio, que no sabia nadie, ejem, de donde estuve de vacaciones esta semana, y chicos, sí, aunque no lo creáis estuve en Suecia y Dinamarca. En cuanto a lo del premio a quien lo acertara, evidentemente queda desierto, porque si tuviera que recompensar a todo el mundo que lo sabía tendría que empeñar mi billete de vuelta a casa, que vale un ojo de la cara, y no queremos eso ¿verdad?

Bromas aparte, el viaje fue increíble, os recomiendo ampliamente ambos países, se queda uno con las ganas de pasar más tiempo allí.

Por hacer esto más ameno y para no aburriros demasiado dividiré este viaje en diferentes posts, ahí va el primero.

Stockholm, kapital


Es increíble la cantidad de mitos y leyendas que has acumulado desde niño que pueden caer en un abrir y cerrar de ojos, solo hay que poner un pie en el lugar de los hechos, es poco mas simple que sentarse y mirar.

Era la primera vez que pisaba yo más al norte del continente de Europa, nunca había pasado mas allá del estrecho de Oresund, que divide Dinamarca y Suecia (esto lo he mirado en el Google, a ver si os vais a pensar cosas que no son).

Lo primero que se da uno cuenta cuando llega a Estocolmo es lo inevitable a la vista, mar por todos lados, esta región de costas angostas y sinuosas tiene la capacidad de sorprenderte con un trozo de mar en cualquier parte, no un mar claro y abierto con un horizonte infinito como estamos acostumbrados sino un trozo de agua que aparentemente podría ser un río pero que por su olor a pescado y a gaviotas (mas bien a los regalos de las gaviotas) deja claro que estas frente al mar del norte, y ojo con meterte porque puedes salir morado del frío.

Se podrían enumerar la cantidad de ideas preconcebidas que tiene uno de los países escandinavos y daría ya solo para un post: gente paseándose con gorros con cuernos cargados con hachas, mujeres mofletudas con rubias trenzas y ojos azules, tabernas angostas… (bueno, creo que me estoy yendo al siglo XV), tiendas de Sony Ericsson por todas partes, Ikeas, salmones, pornografía y sobre todo esa fama de ser el país con el mayor bienestar social y con mayores índices de felicidad del mundo, todo sin olvidar que, cuanto mas al norte, todo es más limpio, más europeo y mas guai, según muchos.

Estocolmo es, sin duda, una ciudad norteña (podrían darme un premio por esta afirmación), se nota en muchas cosas, sobre todo, en el color que impregnan las calles, de un tono mucho mas oscuro que las ciudades del sur, no por su climatología (sol radiante alternado con lluvia poco densa y 6 grados de media en el tiempo que estuvimos allí) sino por el aspecto de las fachadas de sus edificios, calzadas y mobiliario urbano. Cuidad industrial donde se precie, está compuesta por 14 islas, por lo que toda la ciudad en si es costera por tener mas kilómetros de frontera con el mar que cualquier ciudad con una costa linear (cosa que pasa con todo el país en general). Se puede ver en ella mucho más ruido y tumulto del que me esperaba, ser capital la hace mas bulliciosa por aglomeración de gente y actividad, sobre todo en las partes subterráneas de la ciudad, donde existe mucha vida (haciendo ese frío a finales de abril, no creo que salgan mucho a la superficie en enero). Aún así no me esperaba encontrar a unas veinte personas esperando el metro y la taquilla abierta a la una de la mañana (creía yo por mis experiencias en Inglaterra que mas allá de los pirineos no existía tal cosa, veo que me equivocaba).

Esta ciudad tiene el “honor” de compartir con Hamburgo, Ámsterdam, Brujas, Lübeck y San Petersburgo de que alguien la halla llamado la alguna vez Venecia del Norte y como no he visitado Venecia no haré ninguna apreciación al respecto, eso si, no me imagino góndolas paseándose por allí.

Caminando por las calles de esta ciudad, uno se da cuenta la pasión que tiene este país por su familia real, tendencia sadomasoquista popular que no llega a ser tan grande como en Inglaterra (donde realmente da lastima, vista la historia reciente que esa dinastía nos esta regalando). Se pueden ver postales por todos lados, tacitas y souvenirs varios de Carlos Gustavo, rey de Suecia y su honorable familia además del palacio real en todo el centro de la ciudad, jolie, como dirían aquí en Francia.

Pero sin duda, ir hasta tan lejos y pasar allí unos días ayuda a hacerse una pequeña imagen mental de la zona, no son tan rubios ni tan altos (morenas de bote incluidas, jamás pensé que viviría para verlo), los paisajes no son tan verdes, no son tan europeos (guais, perfectos y felices), no son tan limpios, ni tan educados, ni tan cerrados.

Es difícil profundizar en este país de frío, bicicletas y mar en 3 días, pero basta ver una foto de gente tomando el sol y bañándose en el puerto de esta ciudad para darse cuenta que no nos parecemos ni en el blanco de los ojos.

Nota: en clara alusión al comentario de Tárraga (próximo Erasmus en este país), el tema colowinis y cervezuelas está realmente bien, y la noche sueca también pinta muy bien aunque no la estudiáramos a fondo, eso sí, ya puedes ir apartando unos ahorrillos para surtir este tema.

Triste que en el país que inventó el Absolut Vodka la botella cueste unas 180 coronas (estos suecos inadaptados, al igual que Inglaterra y Dinamarca, mantienen su moneda), es decir, unos 20 euros.

martes, 17 de abril de 2007

Vacances

Debido al periodo de vacaciones primaverales este blog se toma un descanso hasta la semana que viene. Su autor, un servidor, emprenderá un viaje mañana hacia un lugar desconocido. Este destino será mantenido en secreto hasta mi vuelta por diferentes razones (paparazzis incluidos) y se abre por tanto un concurso derivado de ello: ¿Donde esta Pablo?

El que lo adivine se llevara un bonito souvenir de dicho lugar

Nota: el que ya sepa o averigüe el destino por cauces fraudulentos (véase preguntárselo a mi madre) queda fuera de este concurso. Bases depositadas ante notario, otra vez.


Los frikis y el huevo gigante

Compartir espacio vital no es siempre sencillo. Como diría aquel anuncio de un coche, en el que salían personas con una especie de burbujita a su alrededor que representaba su espacio vital, (los anuncios de coches nunca tienen desperdicio) podemos hacerlo de muchas formas diferentes, podemos querer compartirlo, puede que tengamos que compartirlo aunque no nos apetezca o quizás compartirlo sea todo un placer… ciertamente, compartir piso con siete personas da lugar a situaciones de todo tipo, en cuanto a compartir espacio vital se refiere.

Andaba yo preparándome para cenar (no eran todavía las 7 de la tarde) cuando pasa por la puerta de mi habitación (la cual siempre anda abierta) una especie de sombra gigante tan instantánea que no llegas a reconocerla. Supuse que son esas cosas que se ven por el rabillo del ojo y que se desvanecen en décimas de segundo por lo que seguí con lo mío.

Poco tarde en darme cuenta que me equivocaba, a los pocos minutos se armo un escándalo tremendo en la casa, empecé a oír gritos de jubilo en francés los cuales, por supuesto no tuve ni idea a que se debían hasta que llegue a la habitación de Morgane.

Por lo visto, aquí en Francia, les dio, hace muchos años, por hacer lo contrario que los españoles en estas fechas, en vez de honorar y enaltecer la muerte de Jesucristo, prefieren regocijarse en que resucitó, por lo que, en ese día empezaban dos placenteras semanas de vacaciones. Por ello, celebran este gran acontecimiento con huevos de chocolate, hasta el punto que te puedes tropezar con ellos en el autobús, la universidad o incluso en la puerta de la comisaría…(verídico).

La historia, y no me voy de lo importante del asunto, es que mi compañera de piso ganó un concurso en el restaurante universitario que consistía en adivinar cuanto pesaba un huevo gigante de chocolate que había expuesto en el mostrador, el huevo medía como unos 80 cm de alto y 40 de ancho y Morgane, sólo se equivoco en dos gramos de los 5.877 Kg que pesaba dicho elemento. Ahora la pregunta reside en ¿Cuánto tardo el huevo en dejar de existir como tal? Pues la respuesta también podría haber dado para un concurso, pero os lo voy a desvelar, menos de 48 horas. Una pena que no me diera tiempo a hacer una foto a tal huevo antes de que se encontrara en un estado lamentable.

Entre huevos y gallinas, empiezan las vacaciones en Francia, se nota en todas partes, la gente es feliz, sonríe, todos se despiden deseándose buenas vacaciones, el autobusero me habla y me cuenta chistes, hay gente en la calle. Una delicia.

Y como no, la gente sale más de fiesta, y como ejemplo radiante la que se montaron mis compañeros de piso. Uno de ellos, juega a un juego en Internet de estos de dedicarse a matar marcianos (bueno, ahora vienen de todas las galaxias) y decidió reunir a toda su panda de amigos frikis en casa.

Es realmente curioso una noche de fiesta bebiendo vino a palo seco (aunque en cuanto probaron mi calimocho no bebieron otra cosa) y cerveza en botellitas de cristal de 25cl, bailando todos alrededor de un huevo de chocolate gigante canciones de la infancia francesas.

Cuando una horda de frikis franceses, un huevo gigante de chocolate y un español comparten espacio, se dan situaciones muy curiosas, os aseguro.