viernes, 30 de marzo de 2007

La France me prends à la rigolade (II)

Hacer grafittis en Francia ha alcanzado el siguiente nivel. No se conforman estos artistas urbanos con pintar en las paredes y ya está, han decidido (y he visto ya muchos casos) abrir las marquesinas publicitarias, darle la vuelta a los anuncios y ahí expresar sus sentimientos.

Cualquiera puede pensar que es una estrategia publicitaria de lo más sugerente, pero no, el mensaje no es precisamente a favor del consumismo:

" J’enmerde la pub, les riches, les états, leurs chiens (la police), les valeurs, la morale, les critiques de gens que votent les armées, et je te dis que la suite si on n’enferme pas avant, (il vas falloir beaucoups de pub!) un autre désastre est possible. "

" Me cago en la publicidad, en los ricos, los estados, sus perros (la policía), los valores, la moral, las críticas de la gente que vota los ejércitos, y yo te digo que si después de no enfermar (van a hacer falta montones de publicidad) es posible otro desastre. "

Perdón si la traducción no es demasiado precisa (ya me corregirán los lectores puestos en el francés). Y que alguien me explique que desastre es del que habla este hombre.

Bueno, después de lo de anteayer en la Gare du Nord de Paris (se estuvieron dando la policía y unos ‘cuantos’ jovenes durante 16 horas seguidas) lo que va a pasar es que va a arder Troya, pero sigo sin ver lo del desastre.

miércoles, 28 de marzo de 2007

Problemas con la combustión espontánea

Debido a que durante mi arduo trabajo en el L.M.P.M. mi portátil ha salido ardiendo (literalmente, y menuda se ha armado) no he podido y se me va a hacer mucho más difícil escribiros a partir de ahora. Espero poder escribiros regularmente cada semana aunque eso implica quitar horas de mi maravilloso proyecto. Lo cual no es muy complicado...

Por lo visto, esta combustión espontánea se debe a la batería ya que mientras el ordenador ardía, seguía funcionando. Fantasmagórico.

Espero, en cambio, seguiros teniendo como fieles seguidores de mi blog, pese a las fatalidades.

viernes, 23 de marzo de 2007

Cent bières, s’il vous plaît

Es tradición, y espero que este año se haya seguido cumpliendo pese a mi ausencia, que el día de San Patricio (para los poco puestos en religión, cerveza o cultura general es el día nacional de Irlanda) mis cerveceros de Madrid y yo hagamos una tarde de cañas de esas que se alargan hasta bien pasada la medianoche. Celebrar este día en Poitiers es como poco nostálgico ya que te vienen recuerdos de esas grandes tardes de risas y paseos. No fue hasta la noche cuando pude darme cuenta de que aquí en Francia lo de celebrar este día tan señalado también se lo toman en serio.

Después de desechar alguna que otra fiesta (mi agenda Erasmus ya se empieza a apretar) decidí irme al Kaárf en el que estaban ya Guillame, Patricia, el brasileño y otra gente varia. Llegué sobre las doce de la noche (hora española de empezar una fiesta) y pude darme cuenta de lo que me dijo Pep una vez: "aquí en Francia la gente no bebe tanto como en España, pero cuando beben se pillan unas cogorzas como las que no he visto en mi vida", vista la poca duracón de la fiestas esta demostrado que beber mucho en poco tiempo es malo, tal y como decían nuestras madres.

Nada más entrar estuve a punto de participar en una ducha de cerveza y fue por eso que decidí entrar lo más rápido posible cerca de la barra donde creí que la gente estaría más calmada. Una vez allí me di cuenta que la leyenda que me contaron hace unos días del día de San Patricio en el Kaárf era cierta, cerveza a 10 céntimos (a este paso ya que la regalen). Debido a ello, beber es gratis porque cada rato aparece un loco con 10 euros en la mano y dice "cent bières, s’il vous plaît", y entonces se llena la barra de vasos de cerveza y se empiezan a repartir. Ciertamente, nunca había visto una cosa así y además, aquí en Francia estarán acostumbrados al gratis total porque nadie se alampaba a por la cerveza, en España habría que haber llamado a los bomberos por el embotellamiento de gente si hubiera habido cerveza gratis en un bar tan lleno como suele estar el Kaárf.

Poco tardó la cosa en torcerse, y por eso es tan corto este blog, debido a que las fiestas aquí empiezan a las nueve de la noche como a cosa de la una de la mañana la gente se empezó a ir. Quedaron a las dos de la mañana los que se suelen quedar en los bares más allá de las 7 en España (los que yo califico de reventaos) y la cosa decayó bastante.
Fue hora para escuchar canciones un poco maquineras e incluso reggeaton (o como se diga), e incluso reggeaton maquinero. Indescriptible.

No me he acostumbrado yo al horario de fiesta francés todavía, es casi más fácil madrugar por las mañanas que salir de fiesta a las nueve de la noche.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Nueva sección

Se abre en este blog, para regocijo de sus lectores una nueva sección que se llamará:

"La France me prends à la rigolade"

Esta sección no es ni más ni menos que pequeños detalles de este peculiar país que no dan para escribir un post entero pero que merecen ustedes, mis queridos lectores, conocer debido a su extrañeza, interés o gracia. Espero que os guste, ahí va el primer capítulo.

La France me prends à la rigolade (I)

Sin duda , jugar al mus en la EUITA ha sido siempre difícil, carteles varios te desaniman a hacerlo bajo pena capital por el artículo 3572-88 del año 1971. Aquí han decidido tomar la postura contraria y ya sabiendo que los alumnos van a hacer lo que les venga en gana se permiten el lujo de editar cartas con el escudo de la escuela.

Lástima que no hayan editado aún la versión de mus con los amarracos plateados en forma de escudo de la ENSMA, pero todo se andará.

martes, 20 de marzo de 2007

Allez les paletis!

Si se puede definir una cosa tan amplia como es la palabra experiencia, Erasmus podría catalogarse como una experiencia, un país nuevo, gente diferente, idioma diferente, universidad diferente, casa diferente, libertad diferente… (es evidente que para mí que abandoné mi hogar a los dieciocho, en el sentido de libertad la cosa no cambia mucho). Experiencia es un trance en el que, positiva o negativamente adquieres cierta veteranía en ciertas cosas o simplemente no adquieres nada en absoluto sino la capacidad de contar alguna historia. Finalmente, experiencia se puede definir también como que un trío muy conocido de Albacete te visite inesperadamente en Poitiers y puedas presenciar in situ el choque de dos culturas.

Andaba yo poniéndome mi traje para la nuit de l’ENSMA (exactamente me estaba anudando la corbata) y recibo una llamada en mi móvil francés (del cual casi nadie tiene el número todavía):
-¿Alo? -¡Eeeeeh! ¡¿Qué pasa pablinho?! (la voz, inconfundible, era de Carlos)
-¡Ehhh, ¿que pasa?! ¿Pos que marcha llevas que me llamas a este móvil?
-¡Jajajaj pablinho! ¡Que estamos por Zaragoza! ¡Que estábamos tomando un café esta tarde en Valencia y hemos cogido el coche de Txuso y nos vamos pa’ Poitiers! ¡A armarla! Jajaj…

Supongo que la experiencia de este post ha sido más intensa para ellos que para mí, pero ver a Carlos, Agus y Txuso en Poitiers es como estar en la Luna y encontrarte con un Mesón Manchego, no se si me entendéis.

Finalmente, al día siguiente de llamarme y tras haber dormido en un área de descanso del País Vasco, calificada por ellos de, "llena de kale borrokas de esos" y de "no vuelvo allí ni de coña, que miedo pasé" llegaron a la puerta de mi residencia y, viéndolos desde mi ventana sin haberme ellos visto aún me di cuenta por primera vez de lo que se grita en España o de lo flojo que se habla aquí. Después de los saludos efusivos y las risas varias, se empezó a hacer célebre en esos días la frase "allez les paletis" al mas típico estilo "allez les bleus" pero con acento albaceteño. También, y debido a la poco fructífera (o no) visita de Carlos a Italia, las frases "andiamo" y "ma que cosa" pudieron oírse por las calles de Poitiers.

Pasear por esta ciudad con esta gente es indescriptible, ya que si yo tengo la capacidad de sorprenderme con las cosas, ellos tienen la capacidad de sacarle diversión hasta a una papelera. Después de que Agus le sacara fotos al hôtel de ville y de que comiéramos los más típicos manjares franceses (en un Quick…) pudimos ver una vez más la capacidad para los idiomas de Carlos (después del "empty rooms? Yes? Thank you" de aquel hotel de Cracovia ya estaba ampliamente demostrada) o más bien su capacidad para la comunicación. Decidió pedir en la barra del bar en el que pasamos la tarde y el camarero trajo todo lo que pedimos sin ningún error. Lo que le dijo, queda como misterio de la humanidad.

Debido a que la noche dominical de Poitiers podría calificarse de "tranquila" y que los viajeros se encontraban muy cansados, decidieron irse a dormir sin conocer los bares de Poitiers. Al día siguiente y debido a mi obligada pero poco eficiente asistencia al laboratorio, se quedaron solos por la ciudad, ya por la tarde me dijeron que habían visto todo Poitiers (me lo creo porque es muy pequeño) y que no habían encontrado ningún souvenir para demostrar que habían estado aquí, ya que nadie les iba a creer que habían venido (desde aquí doy fe de que sí que estuvieron aquí).

Por la tarde visitamos brevemente el Auchan para comprar unas cosas y Txuso, debido a su experiencia en Carrefour nos dijo que no existía ninguna diferencia en organización y disposición de los artículos, se respeta la opinión del experto. Tuvieron la oportunidad de contemplar el pasillo de los quesos (del que creo que no os he comentado nada aun en detalle) en el cual Agus compro 19 clases (lo dijo como ochenta veces) y en que Txuso compró comida francesa para que su familia comiera una semana. Por suerte no nos pusimos en la caisse spéciale porque la experiencia habría sido doble.

Poco pudieron ver de la vida nocturna Poiterina ya que venir un domingo por la noche e irse un martes por la mañana no te da oportunidad para ello pero una tarde de cervezas en el lago de Futuroscope (con guitarra de Agus incluida) y de billar en el Kaárf (con exhibición de Txuso incluida también) fueron suficientes para pasar un buen rato y que el viaje mereciera la pena. Allí mi amigo francés, Guillaume (que se va para la ETSIA la semana que viene, cuidadlo bien) también se dio cuenta de que pasta estamos hechos estos albaceteños. Sorprendentemente y pese a nuestra forma de hablar entiende mejor el español que muchos que no me entendían hablar cuando llegué a Madrid.

Se fueron la mañana del martes y sin visitar el parque de Futuroscope (33€ son una buena razón para ello). La verdad es que estos tres días han sido como si hubiera vuelto a España, se agradece hablar tu verdadero idioma (el albaceteño) después de tantos días de hablar francés canharinho y germanizado (son las nacionalidades de mis compis de bureau y con los que por ahora paso más tiempo).

Gracias por la visita y espero que volváis, para la próxima os prometo que degustaréis de verdad suculentos manjares franceses.

lunes, 19 de marzo de 2007

La nuit de l’ENSMA

Llegó el momento de convertirse en un estudiante Erasmus propiamente dicho y pegarse la primera fiesta seria. Si no lo hice antes no fue por falta de intención ni de ganas, simplemente fue por la falta de personas (se considera persona a un ser humano que se relaciona con el resto de su especie). Oportunidad perfecta era la nuit de l’ENSMA. Este palabro francés no viene sino a significar la gala de entrega de premios a los diplomados de la escuela, este acto, pasada la entrega de premios, se convierte en una especie de gala-espectáculo seguido de una discoteca (miedo me daba una discoteca de ingenieros) que empezaba a las 8 de la tarde, hora a la cual se van de fiesta las personas (humano que se relaciona, repito) de 13 años y en la cual un español ni se pregunta todavía que es lo que va a cenar. En vista del asunto y gracias a los consejos de mi homólogo el año pasado, Pep, que tuvo el detalle de venir a visitarme el fin de semana pasado decidimos ambos pasar de la gala-espectáculos e irnos a ver el Madrid-Barça.

Después de conocer a muchos franceses y de encontrarnos con unos cuantos latinoamericanos nos encaminamos a uno de los pocos bares que televisaban el evento, un pub irlandés lleno de franceses que miraban el previo del partido con extrañeza y haciendo comentarios llenos de ignorancia y sorpresa (tal y como hacemos Jose y yo cuando vemos la Superbowl). Ver el partido con un culé como lo es Pep (su nombre le delata), una madridista con tendencia al cabreo como es Patricia, con un francés, Guillaume, que habla español mejor que tú y una panda de latinoamericanos de los de "no mames, way" no tiene desperdicio, y si es un partido con seis goles y uno en el descuento la experiencia es claramente irrepetible.

Después del éxtasis culé del 3 a 3 final y de que todos los franceses no hispanohablantes del bar miraran con extrañeza como Pep se regocijaba con vociferios ininteligibles nos encaminamos a la fiesta. En el reloj, las doce de la noche, hora española. Una vez puesto el traje y la corbata entrando en el palacio de congresos de Futuroscope se veía un paisaje bastante animoso. Tanto traje y corbata me recordó a las fiestas del Colegio Mayor, pero como diría Agustín, nada menos lejos de la realidad. Menos el alcoholismo incipiente y las eses ocasionales, el ambiente era bastante diferente, la gente tiene otra forma de comportarse en una fiesta.

Empecemos por la apariencia de la pista de baile, en primer lugar, a lo de pista de baile le viene el nombre por causas que son bastante obvias. En Francia la gente menea el cuerpo más que bailar, entre ellos, muchas mujeres (y no empecéis a pensar cosas raras) con arrítmico movimiento y mirada perdida. Està visto que la técnica discotequera del buitreo (y ya no más la de la cobra y esas cosas) no esta instaurada por aquí ya que estas chicas estaban de muy buen ver (o muy recias en jerga albaceteña) y nadie se les acercaba, cosa que en España es altamente improbable a no ser que te encuentres en Chueca (y no por ello estoy dudando de la masculinidad de los franceses).

A todo esto yo con mi mejor francés (el que se habla cuando llevas una botella de champagne y tu interlocutor también) andaba pinchándole al brasileño para que se le acercara a alguna (la verdad pese a ser muy guapas se les veía bastante necesitadas) pero no coló, la "lastra" (es una mezcla entre lastre y lacra, como ya conocen algunos) del idioma pudo con la situación y no ocurrió nada interesante.

A destacar también, los montañeros. Es al menos impactante encontrarte entre las luces de una discoteca a un hombre con una mochila gigante de la cruz roja y un chaleco reflectante. Esta especie de médicos andaban dando vueltas por ahí con cara de mustios y mirando a la gente tal y como mira un sobrio a una panda de borrachos diciendo tonterías. Menos mal que tenían buen humor esta especie de super hombres (deben estar acostumbrados ya) porque cuando una horda de tipos descamisados nos pusimos a bailar y cantar la canción de Cazafantasmas (la cual no me sabía, y el baile menos) no pudieron más que menear la cabeza y alejarse con una sonrisa y cierto miedo.

Otra cosa bastante diferente es el horario, a las tres de la mañana y cuando la cosa ya se empezaba a poner bien de repente la música se paró y Guillaume se puso a vociferar en castellano debido a que su idioma materno no posee demasiadas palabrotas (eso da para otro blog), evidentemente la fiesta se había acabado.

Poco tardaron en decirnos los más avezados del lugar que la fiesta continuaba en el Kaàrf (sí, el sitio de las cervezas a sesenta céntimos). ¿Alguien se imagina que en una fiesta pueda pasar por en medio de un bar un hombre con un palmo de tortitas (de las de comer) sobre su antebrazo? ¿Y además regalándolas? En Francia es posible, igual que no son posibles otras cosas, como por ejemplo comerse un chocolate con churros revitalizante para irse a la cama.

Por lo demás, las cosas típicas de una fiesta española, mucha gente, mucho humo de tabaco, risas varias, música que te puede gustar o no y yo acostándome a las ocho de la mañana con los pies destrozados. Lo de siempre.